martes, 10 de enero de 2012

caragol

Como un caracol fuera de su caparazón. 
Con él se siente seguro porque sabe que puede protegerse de cualquier peligro. Pasea, mira, observa, saluda, sonríe, sale, sueña... Siente el peso del caparazón, lo lleva a cuestas, a veces pesa, pero igualmente está seguro con él encima.
Pero de repente, una fuerte ráfaga de viento le despega de su caparazón. Éste se va volando, cae y se hace añicos. ¿Qué hará ahora el pobre caracol? Sigue viviendo, mira, observa, saluda, sonríe, sale, sueña... pero con miedo. Siente miedo. Se juró a sí mismo que cuidaría bien de su caparazón, siempre estuvo seguro de que permanecería toda la vida con él y ahora, de repente, desaparecía sin más. No está preparado para asumir ese papel, tiene miedo de que algo le pueda hacer daño como cuando tan sólo era una larva. 
Pero se da cuenta de que no tiene por qué ser algo malo. Los cambios no son malos. Y menos si los afrontamos con valor.


It's what you do to me...










Blanca PeGarri

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