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Sólo hay silencio. Pero el silencio también es música. Blanca Pegarri

Volver

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Volver a lo viejo siendo alguien nuevo. Volver a lo inmutable cuando el cambio ha sido, y es, constante. Volver a lo de siempre cuando eres como nunca. Volver a la quietud siendo dinamita volátil. Volver y sentir el bofetón de la vida, de tu propia evolución, sabia, inquieta. Volver para conocerse. Picture by Travis Bedel Blanca PeGarri

Pliegues

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Verla desnuda era todo un espectáculo.  Era una especie en extinción, una serie de curvas perfectas delineando un alma perfecta: ajustadas, sin dejar lugar a la imaginación, curvas tan suaves que dejaban entrever la pureza de su ser. Su piel, suave, tersa. Su figura, exquisita. Su pelo, la locura. Sus ojos, oscuros como para perderse en ellos. Me habría perdido en ellos y en cada uno de los pliegues de su cuerpo. Verla así, desnuda, era una delicia.

Sentidos

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. Sonaba jazz en el tocadiscos. Sus ojos, cerrados. Bendita oscuridad, qué claras deja ver las cosas.  Sus oídos escuchaban. Le llegaba al alma. Las notas le llegaban al alma. Su nariz le recordaba su olor, embriagador, cálido. Su mejilla sentía la lágrima que había empezado a resbalar, tímida, desde allá arriba, donde la intensa profundidad de su iris.  Sus labios, curvados en una sonrisa, la probaron salada al frenar su caída. Su corazón, sentía. Bendita oscuridad. Sonaba jazz en el tocadiscos.  Y ella sentía. Ilustración: Sara Herranz Blanca PeGarri

16:18

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Todo pasó en apenas unos segundos. Pero para ella, que yacía en el suelo del dormitorio, con los labios pintados de rojo y un vestido de flores amarillas, como las margaritas que decoraban su ventana, los acontecimientos ocurrieron con pausa, percibiéndolos de manera ralentizada y borrosa. Las hojas de papel caían lentamente desde la mesa hacia el suelo. El vaso, con restos de whisky escocés, rodaba volcado sobre el escritorio de madera oscura mojando las pocas hojas que aún quedaban y emborronando la tinta de la pluma que había utilizado para escribir su carta. Era una carta extensa, la más larga de su vida. Y la última. Tal vez era por eso, aunque ella nunca imaginó que no volvería a sentarse a escribir. En su espalda, una herida que teñía de rojo su vestido de flores amarillas, a juego con sus labios, que temblaban intentando hablar. En su escritorio, la última hoja que quedaba era la de despedida: "Con todo el amor que te puedo ofrecer, siempre, siempre tuya" El ...

Maravillosas diferencias compartidas

Tengo amigos del Norte, del Sur, del Este y del Oeste. Tengo amigos blancos, negros y amarillos. Tengo amigos que creen en religiones diferentes. Otros, no creen en nada más que en lo que pueden ver y tocar. Tengo amigos con diferentes ideas políticas, visión, costumbres y valores. Tengo amigos de ojos grandes y azules, y otros con los ojos rasgados y oscuros. Tengo amigos que han visto mundo, algunos de ellos han vivido ya mucho más de lo que yo viviré jamás, y otros que nunca han salido de su zona de comfort. Amigos con trabajos de ensueño, amigos que se parten la espalda por un sueldo decente, amigos que no llegan. Amigos que estudian con la esperanza de cambiar el mundo, sus vidas, las vidas delos que quieren. Tengo amigos que hablan distintas lenguas. Amigos a los que les gusta gente del sexo opuesto y otros a los que les gusta la gente de su mismo sexo. A otros simplemente les gustan las personas. Amigos que abrazan para saludar, amigos que besan, amigos que dan la mano, amigos ...

"Infrativación"

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Encontrar en la infravaloración la motivación para continuar, arriesgarse y ganar. Eso es lo que he perseguido durante años, concretamente, desde que tenía 16. Recuerdo el momento exacto:"No vas a poder sacártelo" me dijo una mujer odiosa, de lengua viperina y vida dedicada al cotilleo, con una risita llena de sorna, saboreando con placer cada una de sus palabras a medida que salían de su boca. En ese justo momento, la rabia y el odio hacia ese tipo de ser tóxico, hizo brotar en mí lo que he llamado el efecto "te lo vas a comer con patatas". Y me puse las pilas. Y demostré lo que valía. No por ella, ni por nadie. Por mí (y por mis padres, todo sea dicho: hay que devolverles en forma de alegrías todo lo que nos han dado). No quería que la opinión de una persona, y menos de una como ella, influenciase de manera negativa en mi ánimo y mi autoestima. Ocho años después, se habrá empachado de patatas la mujer. El hecho es, repito, encontrar en la infravaloraci...

Fuera de lugar

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Toda mi vida, posiblemente desde el día que nací, he sido una persona diferente. En el parto, el médico salvó mi vida. Digamos que nací morada. "Parecías una lombarda" son las palabras de mi padre. También fue él quien le dijo al médico que esa niña iba a dar guerra y haría cosas importantes. Mi madre, afortunadamente, no se enteró de nada. El médico dijo que había tenido mucha suerte. El caso es que la vida me brindó una segunda oportunidad y de ahí salió mi yo más profundo. Es cierto que la vida, las personas que te rodean y las situaciones a las que uno se tiene que enfrentar nos moldean hasta que somos viejos, pero lo que está ahí dentro, en lo más profundo de nuestro ser, eso viene de serie. Mi infancia fue feliz, pero muy diferente. En cierto modo era una niña corriente, tímida, pero con amigos, alegre, me gustaba jugar en el parque y ensuciarme de barro y quería una mascota, un gatito o un perrito, que acabó convirtiéndose en un canario anaranjado llamado Pepe. Cuen...

La vida no está hecha para conformarnos

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El otro día, alguien me preguntó si yo tenía altas expectativas en la vida en un tono más de afirmación que de pregunta. Mi respuesta, tras vacilar un segundo, fue directa: "Sí", a lo que siguió un "ya se nota" desganado, lastimero. Como si esperar grandes cosas en tu vida fuera algo malo, como si ser un soñador fuese una pérdida de tiempo. Esto me ha hecho reflexionar bastante durante unos días, dándole vueltas más al tono que a la dichosa preguntita en sí. Sí, tengo altas expectativas en la vida y conmigo misma, con lo que me rodea, y sí, puede que sea una soñadora. Pero es que ¿cuál es el sentido de no hacerlo? Si ni siquiera tú, que te conoces mejor que nadie, esperas grandes cosas de ti mismo, nadie lo hará por ti. Si no sueñas con algo mejor la vida seguirá igual. Monótona. Aburrida. Fácil.  No soy una persona conformista: no me basta con lo que ya he conseguido, quiero más, quiero llegar más lejos. Ni ser mejor que nadie (nunca he creído que nadie sea me...

Pájaros negros

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A través de la ventana veía los pájaros volar. Volaban alto y se perdían entre las nubes espesas, grises, de vez en cuando blanquecinas. Aves negras, algo tétricas, graznando terriblemente, pero volando, alto, libres.  Se preguntó cuándo sería libre. Libre de sus pensamientos envenenados, negros como las plumas de esos pájaros que siempre le habían resultado odiosos y que ahora tanto envidiaba. Libre de ese peso que llevaba consigo desde hacía ya tanto tiempo.  Había luchado por esa libertad, oh, sí, pero no lo suficiente. En su fuero interno sabía que existía un minúsculo pero poderoso deseo de aferrarse a esa oscuridad. Pero esta vez se había plantado, con la firme decisión de vencer a esos fantasmas que atormentaban su alma consumiendo hasta la última gota de esperanza.  ¿Era feliz? Ni siquiera sabía ya responder a esa pregunta. Cualquiera diría que sí; su vida era exitosa, todo iba sobre ruedas, sonreía continuamente, bromeaba y hacía reír a los demás, su tra...