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Quiero "bersos"

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Quiero que me muerdas, que estires tu mano, que roces cada milímetro de mi piel, quiero calor. Quiero casualidades y encontronazos, quiero que me esquives la mirada y que otras veces me mires fijamente hasta que me incomode. Quiero buenos días y mejores noches, quiero chupitos, igual da si son de tequila, si hay limón, si sólo hay sal, quiero otra vez miradas y besos furtivos, quiero a escondidas, quiero a gritos, quiero que no pueda ser y quiero que sea, quiero que pueda ser y no sea. Quiero sonrisas, pero más aún quiero risas, compartidas, por supuesto. Quiero gestos cómplices, quiero que nadie vea nada, manos entrelazadas bajo la mesa, quiero que quien nos conoce bien lo vea todo, hasta las manos entrelazadas bajo la mesa. Quiero sonrisas entre besos y besos entre risas, ataques de risa, quiero nervios y bromas. Quiero escapar corriendo, quiero que me invites a una nueva aventura, quiero sobrevivir y morir en tus brazos, quiero dormirme y no despertar, o despertarme contigo. Quiero...

Romeo, Julieta y su maldito secreto.

Respirar se me antoja demasiado difícil. Es mucho más sencillo dejarme llevar por el oleaje, dejarme arrastrar por este mar de sueños, dudas y miedos que inundan mi cabeza y ahogarme con ellos. Ya nunca más necesitaré una aspirina, un vaso de agua o un abrazo. Ya nunca más necesitaré nada, estoy dispuesto a ahogarme, a hundirme en mi tristeza y morir en ella, igual que morían las lágrimas de Julieta cuando llegaban a la suave línea de sus mandíbulas, igual que moría Romeo, igual que moría Julieta. Es mucho más sencillo dejarse morir. Habían pasado ya casi treinta años desde que escribió esas palabras, casi de despedida, en su diario. Nunca había pensado en quitarse la vida, al menos no literalmente. Le gustaba demasiado vivir como para hacer algo así. Y es que, esas palabras, guardaban más que un simple texto, más que una simple despedida, guardaban más que simples palabras. Guardaban un secreto, el secreto, el suyo. El suyo y el de ella. Porque treinta años atrás se hacían l...

Vida nueva

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Tenía que cambiar de vida. Un simple cambio de imagen no iba a ser suficiente. Mover los muebles de su casa tampoco. Ni esconder las fotos, ni cambiar de bar favorito, ni de colonia, ni de marca de tabaco. Necesitaba un cambio real. Al fin y al cabo, incluso con esas pequeñas diferencias, seguía siendo ella misma. Igual de fuerte, igual de ingenua, igual de insegura, igual de lista, igual de bipolar.  No podía dejar que esas cosas, esos pequeños e insignificantes detalles, amargaran su camino. No podía permitir que ni una lágrima más manchara de salado lo dulce de su vida.  Por mucho que los añorara, por mucho que faltasen día tras día, noche, sobre todo, tras noche. Y de repente un sobre de correo aéreo, con un remite muy deseado, le abrió las puertas a una nueva vida. A su nueva vida. A su sueño (casi) hecho realidad. Y esa noche, cerrando los ojos y con un suspiro que dejaba entrever la comisura de sus labios torcerse hacia arriba, dejó atrás por unos instantes t...

Y aun así

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Ahora lloraba silencios. Ya no le quedaban lágrimas, se le habían acabado de tanto usarlas. Ahora seguía llorando, pero así, en silencio, llanto seco que salía de su pecho y se ahogaba en la nada.  Habían quedado atrás los ojos bañados en lágrimas, las almohadas húmedas, los pañuelos envueltos en llantos...  Podía vivir así, era soportable, se podía llevar. Pero aun así, quería que volviera. Y eso le confirmó que le quería, pero de verdad. Estaba enamorada como una tonta, como una loca, como la mujer más inteligente. Hasta las trancas. Baluarte.  Elvira Sastre Blanca PeGarri.

Lo que cabe en un beso.

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¿Te has planteado alguna vez lo que cabe en un beso? Los pensamientos y sentimientos que un solo beso crea de la nada. Que un simple beso te puede transportar a cualquier lugar, al rincón más escondido de tu mente. El recuerdo que un beso es capaz de dibujar, la huella que puede dejar eternamente. Enserio, ¿te has planteado alguna vez lo que cabe en un beso, todo lo que un beso puede esconder? Palabras no dichas, mudas por la vergüenza y el pudor, sentimientos que afloran al roce de unos labios, callados y sabios, que saben decir sin hablar, que pueden contar historias sin emitir sonido alguno. Porque un beso es guardián de secretos, y delator al mismo tiempo. Delator de todo lo que se siente al besar. Porque se siente. Y vaya si se siente. Siente en un beso lo que quieras. Siente amor, siente cariño, siente pasión, locura, despecho, amistad, libertad, ilusión. Siente lo que te dé la gana.  Pero por el amor de Dios, siente. Y besa. Besa mucho. Bla...

Dos días dura la vida

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Deja de hacer lo que todo el mundo espera de ti. Deja de hacer lo que todo el mundo espera que hagas. Deja de hacer lo que todo el mundo quiere que hagas. Deja de actuar como la gente quiere que actúes. Deja de pensar como te dicen que tienes que pensar. Deja de no hacer las cosas "porque no son lo correcto". Nota mental: lo convencional no siempre tiene por qué ser lo correcto. Recuerda que tienes una vida y un cuerpo. Un alma, un corazón, una cabeza con la que no sólo te peinas. Todo enteramente tuyo. No eches tu vida, tus sueños e ilusiones por la borda porque alguien  te diga que no está bien, que no deberías, que "si yo fuera tú no me arriesgaría"... La vida, querido amigo, son dos días (gracias a Dios, no textualmente). Pero si medimos nuestra vida, nuestra pequeña porción de tiempo, con el tiempo que hace que el universo es universo, sí, son dos cortísimos días. La vida es un regalo, una oportunidad en la que podemos demos...

SIN BUENAS NOCHES NO HAY NOCHES BUENAS

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No podía dormir. Miraba el reloj de su mesilla de noche y las manecillas avanzaban cada vez más lentamente, sin que pudiera conciliar el sueño. No era su primera noche en vela, ni sería la última. Ni las infusiones relajantes ni las pastillas le servían ya para descansar, mucho menos para soñar (a no ser que fueran sueños de los que se convierten en tormentos. Entonces, su imaginación parecía no tener límite). Las sábanas se habían convertido en su abrazo, la almohada en su confidente y el tic tac del reloj en un chivato que se burlaba de ella, recordándole que no, que no dormía, que al día siguiente las ojeras dibujarían de malva el contorno de sus ojos cansados, que el tiempo pasaba y, con él, sus fuerzas. Y en su desvelo, miró la agenda que estaba sobre la mesita y un corazón dibujado en el día siete la abatió. Acarició con la yema de sus dedos ese corazón de tinta azul; hacía tanto que nadie acariciaba el suyo...  Es la única vida que podemos compartir... Impot...

Luna

Esa noche había luna llena. No era tan blanca como de costumbre, sino que  una luz anaranjada la adornaba tornándola tenue, color melocotón, misteriosa, suave y bella. Emma observaba con ojos brillosos las manchas grises de la luna, esos agujeros que una vez alguien hizo lanzando piedrecillas con un tirachinas. Esa noche Emma durmió con las cortinas descorridas, bañando su habitación y su piel de luz de luna. Copyright © All Rights Reserved Blanca PeGarri

vida soñada

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"Mi vida es mucho más interesante dentro de mi cabeza." Esta frase permaneció clavada en mi memoria desde el primer momento en que la leí y, desde entonces, nunca me ha abandonado. Qué triste tener que recurrir a la imaginación para poder tener una vida de ensueño... Qué bien tener imaginación para poder soñar... No hay mal que por bien no venga.  Esta frase me molestó, me abarrotó el cerebro, me afectó, me acompañó. ¿Por qué mi vida era tan aburrida, tan monótona? ¿Por qué mi vida no era tan interesante como lo era dentro de mi cabeza? Cuando tenía un rato libre, y cuando no, me evadía a otros mundos, en lo más profundo de mis pensamientos, y volaba, volaba con ellos como un pájaro dejándose llevar por las ráfagas de aire, planeando, flotando, viviendo. La sombra de los árboles se convertía en monstruos, los gorriones en dragones, las casas abandonadas en antiguos palacios encantados, el chico del asiento de enfrente en el metro, en la historia de amor más bonita.  ...

Esto no es una historia de amor

Sentí el susurro de sus labios en mi oído, como pude sentir su aliento caliente, que provocó que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran. - Permite que te diga que estas preciosa esta tarde - me había dicho, con esa voz susurrada pero grave, intensa. Di un respingo al escucharlo. No lo esperaba tan pronto. Se quedó detrás de mí, su cara aún pegada a mi oreja, respirando el perfume del agua de colonia que me había puesto antes de salir de casa. Me di la vuelta para encontrar su rostro a apenas cinco centímetros del mío, con esos ojos mirándome intensamente, como si en cualquier momento pudiera esfumarme. Puede que tan solo pasaran segundos, quién sabe. Lo único que puedo decir es que fueron unos segundos largos e incómodos. Me aparté nerviosa y emprendí el camino con la cabeza gacha, a sabiendas de que él me pisaba los talones. Caminamos así durante minutos, hasta que un semáforo en rojo me hizo parar, provocando que él se colocase a mi lado. Buscó mi mirada. Yo la evité. Sab...