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oportunidades, pocas (¿o muchas?)

Hay momentos en la vida que no se repetirán jamás. A veces, cuando nos encabezonamos con algo no vemos más allá, nos cerramos puertas y no dejamos que lo que ocurre a nuestro alrededor afecte a nuestro estado mental, sentimental, armonioso, como queráis llamarlo. Pero aunque nuestro reloj parece quieto, la vida continúa, el tiempo pasa, corre, vuela. Y nosotros, quietos, presos de un único objetivo. Pero cuando ese objetivo se deja llevar también por el tiempo, ahí nos quedamos nosotros: en medio del camino, como un coche sin gasolina en mitad de una autopista. Nuestra impresionante moto se aleja sintiendo el aire, haciendo ruido y ahí estamos nosotros, viendo cómo se aleja, autoconvenciéndonos de que volverá de un momento a otro con carburante para hacernos correr a su lado. Pero cuando parece que va a volver, pasa, saluda con la mano, sonríe, y sigue su trayecto, y así cada vez, día tras día. Pero no nos hemos fijado, no hemos querido darnos cuenta de que puede ser que llegue u...

todo

¿Sabes cuando quieres expresarlo todo? Y todo, TODO, es muy difícil, yo diría que casi imposible. ¿Por dónde empiezas? Por el principio, exáctamente. El problema es cuando no sabes cuál es el principio de toda la historia. O peor, sí que lo sabes, pero no quieres recordarlo. Es demasiado doloroso. Hay momentos en que sé cuál es el principio. Pero hay veces en que son tantos recuerdos, tanta información, tanta gente, tantas palabras, tantos hechos, que no sabes ya ni cómo ordenarlo todo para darle un sentido lógico a la historia de tu vida. Quería desahogar la sobrecarga de información que hoy llevo conmigo. Me explico: de repente, miles de imágenes de mi pasado me han venido a la cabeza. Pero toda esta información es de momentos tan diversos y separados por el tiempo que no sé cómo enlazarlos, ni cómo expresarlos. Así que me quedo con las ganas de soltarlo todo. Al fin y al cabo, la almohada suele saber escuchar nuestras tonterías cada noche. Blanca PeGarri

Querida Ana:

El pasado ya ha pasado. No te obsesiones con él. Como se suele decir, lo hecho hecho está , así que ¿por qué atormentarse? Mira por ti, piensa en ti, reacciona. Tu vida es tuya, y de nadie más, no dejes que te la roben, no la eches a perder. Si no la vives tú nadie lo hará por ti, así que lánzate, como un salto en el vacío. Toma una decisión y llévala a cabo con determinación y orgullo. Si sale bien lo agradecerás. Si no, ya sabes otra manera de cómo no hacerlo. Pero haz algo, no te quedes sentada mirando cómo pasa el tiempo. No cometas errores que otras personas cometieron, comete los tuyos propios y aprende de ellos. Utiliza mis errores a tu favor, y ayuda a otros a que puedan utilizar los tuyos. Agradece equivocarte. Porque sólo equivocándonos aprendemos. Y si para conseguir lo que quieres te tienes que equivocar mil veces, y a la que hace mil una aciertas, pues ¡felicidades! Equivócate, pero sabrás que siempre lo has hecho por superarte, por AMOR PROPIO. Ellos ganarán mil batalla...

she falls asleep...

Imagen
Recorrí los metros que me quedaban hasta llegar al lugar donde deberíamos vernos. Me paré un par de metros antes y miré hacia allí. Sí, había ido. Me miró y entonces yo me acerqué lentamente, mirando al suelo con miedo de que aquello no saliera bien. Pasó sus manos por mi cintura y me dio un leve apretón. Alcé la mirada buscando la suya. La encontré. Por fin. Después de tanto tiempo había conseguido encontrarme con esos ojos que me miraban por primera vez con dulzura y un deje de arrepentimiento. Había desaparecido esa mirada de desdén, odio y orgullo...por fin volvía a ver los ojos, la mirada que tanto había echado de menos. Pero... ¿y si aquello no era real? ¿Y si sólo lo estaba soñando, una vez más? Bueno, en ese caso, no quería despertarme , para vivir feliz en mi propia mentira...tenía frío, mucho, muchísimo frío, pero no quise despertar . Y no lo hice. Blanca PeGarri

Futuro próximo: sangre, sudor y lágrimas

Cuánta incertidumbre. En cuestión de horas tu vida puede dar un vuelco enorme. Puedes llegar a convertirte en la mejor negocianta internacional del mundo, o fracasar viendo cómo los años van pasando por delante de tus ojos y no has podido hacer lo que querías en esta vida. Esa es mi situación actual. Me muero de nervios. Pero, mirémoslo desde otro punto de vista: el positivismo. ¿Qué pasa si resulta que consigues entrar en la carrera que quieres, esa que de verdad te encanta y sabes que te hará feliz? Pues básicamente eso, serás feliz. Pero, ¿y si no entras, si no hay plazas, si no te llega la nota o si no te admiten? tampoco es para tanto. Entra en otra carrera similar, algo con lo que veas que no vas a perder el tiempo. ¿Qué es un año en la vida? NADA. Así que, al año siguiente, vuelve a intentarlo. No dejes de luchar por tu sueño, si es eso lo que de verdad quieres hacer. Si no es a la primera, será a la segunda, no pasa nada. Y si pasa, saludas. Así que, un mensaje para todo...

Mi cielo y el de cada uno

Un lugar para sentirse bien. Un lugar donde uno no puede sentirse solo, traicionado, engañado, utilizado... un lugar donde no hay objetos que distraigan, paredes que oculten la luz del sol, filósofos que piensen, locos que griten, charlatanes que interrumpan, políticos que prometan, actores que finjan, marujas que critiquen, marujones que critiquen más aún, programas que mientan, noticias que entristecen, compañías telefónicas que timen, aviones que no despeguen, barcos que se hundan, fantasmas del pasado... ¿El cielo? Sí, si así quieres llamar a estar contigo mismo. Te invito a hacerlo. Permítete el lujo descubrir cuál es tu cielo, qué te hace sentir tan bien, qué te hace eliminar toda esa larga lista de cosas odiosas. Cuando lo encuentres lo sabrás. Es un cosquilleo en el estómago, un escalofrío, es placentero, comparable con un orgasmo, te hace olvidar y sentirte a ti mismo, sólo a ti y nada más, nada puede interrumpir tu cielo , ni el más fuerte trueno, ni el más desgarrador gri...

Silence is a scary sound.

Vacío. Ahí es donde yo me sentía en esos momentos,abandonada en el vacío, en un agujero negro perdido en algún lugar del espacio. La misma sensación de estar en el andén y ver tu tren partir sin ti, la misma de sentarte en el pupitre con un examen delante sin haber siquiera abierto los libros. Inseguridad: ¿llegaré a tiempo a mi destino? ¿Podré aprobar? Y si no llego, si no apruebo, ¿entonces qué? ¿Es que acaso he desperdiciado mi tiempo, sin darme cuenta de lo que tenía delante? No, no lo creía, aunque a veces esas preguntas rondaban mi cabeza sin dejarme pensar en nada más. Miedo: ¿qué pasaría ahora? ¿Saldría todo bien? ¿Esto es sólo un bache en la carretera, o un punto negro, un accidente mortal en una curva? Impotencia: no podía hacer nada. Quería, pero no me sentía con fuerzas. En una ocasión normal me pondría a gritar hasta quedarme sin voz, a pegar puñetazos al aire a diestro y siniestro... pero ahora no me sentía capaz de gritar, ni de pegar, ni de romper... ni de llorar. Y n...