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Comeré como come una Reina

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  Me voy a comer mis prisas con sal, tus errores con azúcar y nuestros abrazos con miel. Y es que tengo sed de sentir un nuevo amanecer, cogida de su mano, él que sabe hacerme reír, hacerme sentir su piel contra mi piel y llevarme al cielo y tocar las estrellas, sentarme en la luna y rascar mi espalda con sus uñas, dibujar sonrisas, hacerme la reina de la vida y llorar, llorar de alegría. Me voy a comer tu sonrisa de caradura, tus gestos y palabras de ternura, tus excusas y tu encanto personal. Lo voy a tomar con sal y pimienta a ver si así experimentas un desgarro en tu piel, como desgarraste mi corazón antes de ayer. Tengo sed de vivir una historia que no tenga fin, él, que me susurra al oído, que en la espalda me da caricias que no tienen precio y que mi sonrisa es un premio por el que luchar. Y que cada vez que dibuje un corazón con mis dedos sea con las letras de su nombre y me mate a besos y me muerda los versos que canto por él. Y me comeré todos tus defectos con...

La moto

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Sentir el viento en tu cuerpo, la velocidad y la adrenalina. Ese sentimiento de libertad y de peligro, vivir al límite, sin freno ni marcha atrás, tumbando en cada curva, adelantando en el último momento, zigzagueando como si fueras dueño de la carretera. Saber que cualquier momento puede ser el preciso, poner los cinco sentidos, volar. Y aún así, sentirte más seguro que nadie. Blanca PeGarri

maestros, profesores y profesores de pacotilla

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La enseñanza es una vocación para algunas personas. Personas que estudian para ser expertos de la enseñanza, para en un futuro ser verdaderos maestros , saber ENSEÑAR a otras personas, para hacer que otros aprendan y se desarrollen, para que crezcan intelectualmente y como personas, para que tengan aspiraciones, sueños, y creen sus propias metas, para que en un futuro quieran convertirse en médicos, abogados, veterinarios o maestros, para que se labren un futuro, para formar la base de su futuro. A este tipo de personas les llenan los logros de sus alumnos y les duelen sus fracasos, pero cuando esto sucede están ahí para que estos fracasos se conviertan en victorias, les importa su evolución y su aprendizaje, sus problemas, su capacidad y su integración. Les importan las personas. Hay otros a los que también les llena enseñar. Estas personas se convirtieron en expertos de algunas materias, hay economistas, matemáticos, enfermeros, arquitectos o diseñadores, y después de haber conseg...

Ciudadanos de un lugar llamado Mundo

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No hay fronteras, no hay razas, nadie es mejor que nadie, nadie es inferior a los demás. Somos millones de personas en el MUNDO. Altos, bajos, gordos, flacos, morenos, pelirrojos, rubios, canosos, viejos, jóvenes, empresarios, profesores, cocineros, cajeros, estudiantes, pálidos, cetrinos, oscuros, deportistas, ávidos lectores, amantes del sol y de las tormentas. Cada uno con nuestras características, todos diferentes, pero personas. Cada uno somos como una gota de agua diferente, pero juntos formamos una misma marea de gente. Da igual: de España, Alemania, Kenia, Reino Unido, América, China, Hungría, Cuba o Túnez. Simplemente son nombres  que los humanos utilizamos una vez para facilitar ciertos asuntos geográficos. Da igual el idioma que hablemos, es riqueza cultural, pero no nos hace diferentes. Todos esos sitios, estas lenguas, estas personas, pertenecen a un mismo lugar, al que llamamos Mundo. Mimémoslo porque, a fin y al cabo, es nuestra casa. Querámonos porque, al fin y...

mirando el mar...

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Está nadando en el mar y las olas chocan contra su espalda. Ella está tumbada en la arena esperando a que él vuelva para poder sentarse en sus piernas. Ve cómo las olas se mueven y el agua va y viene y, por fin, él va a por ella. Son horas muertas que pasan en la playa y ella se distrae viendo cómo el sol acaricia su espalda y cómo las gotas resbalan por sus pecosos hombros que tanto le gustan. Y mientras tanto, piensa en cuánto le gusta ver puestas de sol junto a él, intentar divisar el rayo verde y ver que el cielo, ya rojo, empieza a teñir el mar. Entonces es cuando él suele cogerla de la mano y, sólo a veces, cantan juntos esa canción... Se levantan y empiezan a pasear por la orilla. Ella escribe sus nombres con el pie, uno al lado del otro, él la mira y se abrazan. Si echaran un vistazo atrás verían un camino de huellas, de sus huellas. Ella le mira y sonríe: el sol está pintando sus mejillas color melocotón otra vez y eso a ella le encanta, porque le da un toque de niño travies...

OPERACION SONRISA

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Acompañada de Blink y Sum como música de fondo, empieza a escribir unas líneas. Un rayo de sol se cuela por un hueco de la ventana y mira, el verano parece adelantarse y se respira un Mayo cálido, un sábado de sol y calor. Apetece salir, de paseo y con un helado, ver gente de paseo y con un helado. De terracitas, coca-cola, caña, ver las gotas que se deslizan lentamente acariciando el vaso como si del un susurro se tratara. Silencio. Se ha dado cuenta de que la música se ha callado. Play. Ta-ta-ta-ta-ta. Vuelve a sentarse y continúa escribiendo. Parece una carta. ¿Será de amor? No, tal vez sólo son apuntes aburridos, de ahí su cara de póquer. No, no, no, esperad, sí es una carta. Pero a ella misma... ¡se está escribiendo a ella misma! Pero qué chica tan rara... ¿qué escribirá? Esperad, voy a acercarme... veo... veo algo: Querida yo: Recuerda que cada día hay un motivo por el que levantarse, has hecho muchas cosas buenas por mucha gente, hay quien te lo ha agradecido y hay quien n...

Ese tipo de personas

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Por nuestras vidas pasan cientos de personas, unas más simpáticas, otras menos, algunas introvertidas y otras parlanchinas y con don de gentes... De ese montón de gente, sólo unos pocos serán los elegidos, los que harán de tu vida toda una sensación. Hay gente que te alegra el día. Sí, ese tipo de gente que con sólo oír su voz o verle la cara te hace olvidar lo jodidamente duro que está siendo el día y te hace reír sin ninguna razón. Suelta cualquier tontería, te habla, te hace caso, lo que sea, pero no puedes evitar contestar con una carcajada o, como mínimo, con una sonrisa. Ese tipo de personas que intentan hacerte feliz y que se alegran de ver que lo eres. Ese tipo de gente es quien no debemos perder, los que debemos guardar con cuidado, tratarlos bien y tenerlos como si fueran un tesoro, porque son esas personas las que valen la pena, con las que merece la pena compartir instantes de nuestras vidas, trocitos de nuestra experiencia. Y gracias a esas personas podemos estar segu...

Luck is an attitude

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Afortunado en el juego desafortunado en el amor. ¿Quién no ha oído eso nunca? La suerte no está escrita, no aparece, no es casual ni oportuna. La suerte está ahí, pero tenemos que saber cazarla. Si a esa chica del metro se le ha caído el pañuelo, no sólo se lo devuelvas. Devuélveselo, sonríe, pregúntale su nombre y, por qué no, invítala a un café. Si ese chico que tanto te gusta se está tomando una copa a tu lado en la barra, no sólo le mires con disimulo. Entabla una conversación, ríete, ofrécele una segunda copa y brinda. La suerte la tenemos al alcance de nuestras manos, sólo tenemos que saber jugar nuestras cartas y lanzarnos a la piscina. Porque la suerte es una actitud. Blanca PeGarri

Try it, try it again

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Por más que él lo intente no lo va a conseguir. Él siempre se da cuenta tarde, el recuerdo supera al olvido al que abraza tan fuertemente. Pero a ella le gusta ver que insiste, aunque a trompicones y a destiempo, aunque entre una vez y la siguiente pasen meses. Le gusta sentirse deseada, le gusta pensar que por lo menos para alguien es la mejor, que él lucha por tenerla. Y le gusta ver hasta qué punto puede llegar a arrastrarse por ella, cómo pierde la dignidad e incluso los papeles. Y le gusta rechazarlo para comprobar que también tiene sentimientos, ve cómo se rompe, cómo finge mantener el tipo, cómo se enfurece, cómo persevera... Puede parecer cruel. Ellas son crueles. Víboras. Locas. Vengativas. Pero no es cruel. Simplemente le da a probar de su propia medicina porque, en el fondo, hay un cariño innegable, una pizca de (com)pasión y unas gotitas de piedad irresistibles. Y entonces todo se convierte en un perfecto caos. Blanca PeGarri

missing

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¿Por qué echamos de menos? Cuando estás acostumbrado a hablar con alguien casi cada día o a estar con esa persona y de repente, sea por el motivo que sea ya no tienes esa compañía, echas de menos. Cuando has pasado un tiempo, tal vez solamente unos días, con alguien que te hace sentir bien y esos días terminan, echas de menos. Cuando hace mucho que no ves a alguien que te importa, echas de menos. Cuando discutes con una persona importante y dejáis de hablaros, echas de menos. Cuando alguien a quien quieres se va lejos, echas de menos. Hay mil razones por las que echamos de menos a las personas. Es un sentimiento casi odioso, el deseo de estar junto a alguien y no poder tocar sus manos, ni sentir cómo respira, ni oír su voz... A veces incluso nos sentimos inmensamente orgullosos en el momento en que empezamos a echar de más lo que un día echamos de menos. Pero, por muy odioso y desesperante que sea, ¿es malo echar de menos a alguien? No. Cualquier persona que añora a otra e...